Domingo, 22 de Octubre de 2017.
Breve historia de un título genial

Con el título de ”El nacimiento de una revista”, el propio Chumy Chúmez contó a su aire el de Hermano Lobo. Me limito, por la extensión del texto, a reproducir solo algún párrafo:

«[...] Recordé que el insigne don José Ortega y Gasset había escrito años antes que el chiste era una metáfora ilustrada. Yo me atreví, como profesional con más experiencia que él en estos asuntos, que a la tal metáfora ilustrada había que añadirle el adjetivo de graciosa, porque los lectores de esas revistas cuando ven un chiste sin gracia, no permanecen indiferentes: se irritan con el autor y con la publicación [...].
No era difícil; llamé a los dibujantes Manolo Summers, a Ops, a Gila, al Perich, a Forges y a mí mismo, porque se daba en todos nosotros unas circunstancias que presagiaban éxito y escogí a tres escritores que yo admiraba y que, como gentes inteligentes y buenos escribidores, podrían ser magníficos humoristas si se lo proponían. Los tales genios eran Francisco Umbral, Manuel Vicent y Carlos Luis Álvarez [...] Luego, gracias a Dios, se incorporaron a las páginas de la revista infinidad de talentos [...].
Si quieren más información llámenme a casa. Cuento anécdotas de “Hermano Lobo” a precios muy asequibles. Adiós, majos.»

Chumy, sin embargo, en su breve mención al nacimiento de la revista, no describe la invención del título que fue una auténtica trovata, porque surgió de pronto, cuando ni el propio Chumy la esperaba. En la prodigiosa mente de Manolo Summers prendió de pronto la chispa genial y, recordando el célebre aforismo de Hobbes (Homo homini lupus: “El hombre es un lobo para el hombre”) y añadiéndole además cierto aroma franciscano, suministró un soberano pellizco al aserto del filósofo inglés  del que nació el título: Hermano Lobo: Había surgido un nuevo y luminoso astro en el firmamento del humor.  Por cierto, a Manolo todavía le quedaban dos “inventos” por alumbrar, a saber: “Una revista de humor dentro de lo que cabe” y “7 preguntas al Lobo”, toda una plusmarca de inspiración. Y, lo que no deja de tener su importancia como valor añadido, un sutil modo de incorporar a nuestro país las últimas tendencias del humor europeo

Realmente Hermano Lobo fue una experiencia inolvidable aunque con un desenlace que, a pesar de ser el final del “invento”, el equipo afrontó con un coraje y un humor dignos de admiración. Fue en el verano del 76 cuando se llevó a cabo la realización del número extraordinario de “Hermano Lobo” que, con el nº 213 y el título de “Verano & Fascismo”, sería el último de su historia. Y se planteó a todo lo grande: como la puesta en escena de un gran espectáculo musical en su apoteosis final, cuando toda la compañía aparece ante el público. En nuestro “extra” también concurrió “toda la compañía”. O séase: Vicent, Ramón, Burgos, Cándido, Gila, Umbral, Ops, el Roto, Zamorano, Ortuño, Quino y Chumy, mucho Chumy. Merece la pena describir la portada que, como de costumbre, él dibujó: en la playa un personaje le dice al otro «Hay veranos que duran cuarenta años» y el otro le responde: «O más».

En ese último número, realmente extraordinario e inolvidable por todos conceptos, se incluye no solo un conmovedor “Testamento ológrafo del Lobo”, firmado con la huella de su pezuña el 5 de junio de 1976, sino también, ¡atención!, las “7 últimas preguntas al lobo”. Léanlas con aplicación y esmero:

¿Para  cuándo la verdadera libertad sindical?
¿Para cuándo la verdadera libertad de reunión?
¿Para cuándo la verdadera libertad de asociación?
¿Para cuándo la verdadera libertad de expresión?
¿Para cuándo la amnistía?
¿Para cuándo los estatutos de autonomía?
¿para cuándo la democracia?
Y el Lobo responde: ¡HASTA LA RUPTURA, SI DIOS QUIERE!

Entonces escribí: «Creo que no han sido recordados suficientemente los muchos méritos de Hermano Lobo, aquel monumento de papel impreso al humor, al grande y buen humor...» . Y es que aun no sabíamos, no podíamos vaticinar que, merced a los avances técnicos de este tiempo, nuestra inolvidable revista lograría ser inmortalizada gracias a su digitalización. Ahora, felizmente, Hermano Lobo será recordada en el futuro. Aquí está. J.A.E.

 



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